La depresión es una emoción y se muestra cuando una persona se siente muy triste, por
muchos días. No es como una tristeza normal que se va rápido. Es una tristeza que se queda
y no quiere irse. A veces, la persona no sabe porque se siente así. Otras veces toma una
mascara y se presenta como un enojo o irritabilidad.
¿Es lo mismo estar triste que tener depresión?
No. Todos nos sentimos tristes a veces, y esta bien. Pero la tristeza se va con un abrazo, una
charla o una siesta. No permanece mucho tiempo y es super valiosa para ayudarnos a
expresarnos cuando hemos perdido algo o algo malo nos pasa. La depresión no se va tan
fácil y muchas veces, necesita ayuda de adultos, terapeutas o doctores que nos apoyan para
eso.
La terapia no es falta de fe, es administrar con sabiduría la salud que Dios nos encomendó.
Con la depresión las cosas a veces se ven como en túnel y sin solución:
Es como si tuvieras unos lentes mágicos, pero que solo deja ver lo feo, malo y negativo.
Aunque haya cosas buenas, tu mente deprimida no puede verlas, no es porque no quieras verlas, simplemente la depresión no te permite. Cuando nos sentimos deprimidos se mira lo malo y cuando eso sucede nos sentimos peor. Pero no te preocupes hay formas de limpiar esos lentes y salir de la depresión, sentirnos deprimidos no es algo malo, a veces esta emoción se activa cuando tenemos pensamientos en donde nos valoramos menos o no aceptamos que las cosas sucedieron de una forma que no esperábamos o no queríamos. A veces esta emoción se activa y un paso para trabajar con ella es aceptar la probabilidad que como personas podemos llegar a sentirnos así.
¿Cómo se expresa la depresión?
Cada persona la muestra diferente y única, algunos se aíslan, otros se enojan y otros dejan de hacer lo que les gusta.
Algunos no lo dicen con palabras, pero su cuerpo habla: no duermen, no comen, se cansan o se quejan mucho. Es importante saber que no todas las personas nos sentimos igual cuando nos deprimimos.
¿Qué cambios notas en ti cuando estas así?
En mi cuerpo:
¿Me duele algo?
¿Duermo más o menos?
En mi comportamiento:
¿Hago menos cosas?
¿Lloro o me enojo más?
En mis pensamientos:
¿Pienso cosas malas sobre mí?
¿Creo que nada tiene sentido?
Con los demás:
¿Quiero estar solo?
¿Me cuesta hablar?
¿Qué podemos hacer?
Si tu o alguien que conoces se siente así, puedes hablar con un adulto de confianza, un maestro o terapeuta.
Síntomas que presentan los adolescentes con depresión:
1. No tiene ganas de jugar, ni salir de la cama.
2. Todo le cuesta mucho.
3. Esta cansado todo el tiempo.
4. No le da hambre o quiere comer demasiado.
5. Ya no le gustan cosas que antes le gustaban.
6. Se siente solo o sin valor.
7. Se enoja fácilmente o duerme mucho.
8. Deja de hacer las cosas que le gustaban hacer.
9. Ya no disfruta sus juegos o actividades favoritas.
El cerebro adolescente está en desarrollo y por esa razón necesita más guía y apoyo que un adulto.
Dios y la terapia psicológica
Dios usa al cirujano para sanar el corazón físico y usa al Psicólogo para sanar el corazón emocional.
Versículos que nos pueden ayudar cuando tenemos un niño o adolescente con depresión en casa:
Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Salmos 34:18 Cercano esta Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.
Isaias 41:10 No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudare, siempre te sustentare con la diestra de mi justicia.
La terapia no es falta de fe, es administrar con sabiduría la salud que Dios nos encomendó.
Cierro con una historia llena de esperanza:
A sus 14 años, Paty ha caminado por valles de profunda sombra. Durante mucho tiempo, ella y su madre enfrentaron el rechazo y el desprecio de su entorno familiar; la falta de un hogar propio y de una figura paterna las convirtió en peregrinas, viviendo en casas ajenas donde el sentimiento de no ser bienvenidas calaba hondo.
Esta carencia de pertenencia fracturó su identidad, apagando su seguridad y sumiéndola en una depresión crónica. El dolor se manifestó en ansiedad, soledad y en el duro golpe del bullying escolar. Parecía que las puertas se cerraban, pero Dios, en su infinita misericordia, comenzó a trazar un camino de restauración.
A través de la guía profesional de psiquiatría y psicología, el Señor proporcionó las herramientas para que Paty iniciara su proceso de sanidad. Con una disciplina admirable, ella empezó a caminar contra la corriente de su propio desánimo. Aprendió a ser intencional, a cuidar el templo de su cuerpo y a abrir su corazón nuevamente a los demás.
Hoy, el cambio es un testimonio vivo. Si bien la medicina y la terapia fueron los medios, la victoria final pertenece al favor de Dios. Fue Su mano la que sostuvo a Paty en las crisis y Su gracia la que transformó sus heridas en cicatrices de victoria. Paty no solo recuperó su sonrisa; recuperó la certeza de que, aunque el mundo le cierre las puertas, ella tiene un lugar seguro en el corazón del Padre.